Bienvenidos a La Destra Siniestra, un espacio donde la evidencia pesa más que la ideología.
Alcanzado el mediodía de este viernes 16 de octubre de 2026, las secuelas del terremoto político desatado en el Senado de la República han terminado por congelar el aparato legislativo del oficialismo. Tras la humillante sesión de ayer en la que la oposición abandonó la sala y su aliada natural, Renovación Popular, le bajó el dedo al predictamen fujimorista, el presidente de la Comisión de Constitución, Carlos Mesía Ramírez (Fuerza Popular), protagonizó esta mañana una capitulación política en toda regla: anunció formalmente que no convocará a ninguna nueva sesión del grupo de trabajo mientras no exista un acuerdo político previo entre todas las bancadas. La frase de Mesía ante los micrófonos —«No vamos a volver a caer en este caos»— no solo sella la derrota del rodillo parlamentario, sino que hace añicos el cronograma de Palacio de Gobierno, dejando al Ejecutivo sin facultades extraordinarias para la sesión del Pleno prevista para este lunes.
1. La capitulación de Mesía y el freno a la prepotencia
El repliegue del fujimorismo es el resultado directo del intento de imponer por la fuerza un predictamen que vulneraba los procedimientos parlamentarios. Luego de que la senadora Patricia Iturregui (Partido del Buen Gobierno) ganara la cuestión de orden que exigía fijar los límites competenciales del Senado y que la mesa directiva de la comisión intentara desconocer el voto forzando una rectificación fraudulenta, el costo político se tornó insostenible para Fuerza Popular.
La admisión pública de Mesía reconociendo que la sesión derivó en un "caos" desmonta la soberbia exhibida horas antes por voceros como Martha Moyano, quien pretendía normalizar el autoritarismo. Al negarse a convocar a una nueva sesión sin consenso previo, el presidente de la comisión admite tácitamente que el oficialismo carece de los votos para aprobar en solitario los ocho puntos adicionales de militarización, espionaje y flexibilización de derechos territoriales que pretendían añadir al texto remitido por la Cámara de Diputados.
2. La oposición se planta: Respeto al texto de la Cámara de Diputados
Durante el transcurso de la mañana, las bancadas de oposición (Partido del Buen Gobierno, Ahora Nación, Juntos por el Perú y Obras) consolidaron un frente común que exige volver a la sensatez constitucional. La postura es unánime: la Comisión de Constitución debe allanarse al dictamen aprobado originalmente por la Cámara de Diputados, el cual delimitó con claridad técnica 20 materias circunscritas a la seguridad ciudadana y la emergencia climática por un plazo de 90 días.
Legisladores como el senador Figallo recordaron hoy que el paquete validado por los 130 diputados contiene las herramientas operativas suficientes para que el Ministerio del Interior y los sectores correspondientes actúen de inmediato frente al hampa. Intentar utilizar la delegación de facultades para colar la doctrina de "grupos hostiles" (Decreto Legislativo 1095), eludir el control judicial en la DINI o abrir la puerta a expropiaciones sumarias bajo el ropaje de El Niño no era una necesidad técnica, sino un contrabando político que la oposición y sectores conservadores independientes han frenado en seco.
3. Palacio de Gobierno en jaque: Se esfuma el cronograma del lunes 19
El impacto de este desenlace en el Ejecutivo es demoledor. El diseño político trazado por el premier Luis Galarreta contemplaba sancionar el predictamen el jueves para que la mayoría senatorial lo ratificara de forma exprés en el Pleno del Senado este lunes 19 de octubre. Con la comisión suspendida indefinidamente y sin dictamen aprobado, el gobierno de Keiko Fujimori se queda con las manos vacías en el momento de mayor vulnerabilidad institucional.
La desesperación en el Ejecutivo se evidencia en las medidas de contingencia improvisadas en las últimas horas: Palacio ha tenido que ordenar la distribución de regiones entre los ministros de Estado para coordinar acciones de emergencia frente a El Niño, reconociendo que los decretos legislativos prometidos no verán la luz en el corto plazo. Mientras tanto, los gremios de transportistas y comerciantes observan con indignación cómo la clase política pierde semanas preciosas en forcejeos de poder mientras la extorsión continúa cobrando vidas en Lima y las provincias del norte.
4. La lección del mediodía: La bicameralidad exige diálogo, no imposición
El colapso de la ofensiva fujimorista deja una enseñanza republicana que trasciende la coyuntura: la bicameralidad no fue restaurada para que una cúpula senatorial de 60 miembros funcione como una aplanadora que anula a la cámara de origen y legisla al gusto del gobernante de turno. Cuando se pretende transformar el Senado en un unicameralismo encubierto que atropella los reglamentos ante la primera votación adversa, la consecuencia inevitable es el bloqueo y la parálisis del Estado.
Reflexión final
La capitulación de Carlos Mesía y la firmeza de las bancadas que se negaron a avalar el atropello demuestran que los contrapesos democráticos todavía pueden funcionar cuando existe voluntad de defender las reglas del juego. Frente al callejón sin salida en el que ha quedado atrapado el Gobierno, la interrogante para el país resulta ineludible: ¿Aceptará el oficialismo tramitar con humildad y apego a la ley las facultades acotadas que aprobó la Cámara de Diputados, o insistirá en buscar atajos autoritarios que sigan postergando la seguridad y la protección de los peruanos?
Etiquetas: Senado de la República, Comisión de Constitución, Carlos Mesía, Luis Galarreta, Keiko Fujimori, Facultades Legislativas, Cámara de Diputados, Bicameralidad, Oposición Parlamentaria, La Destra Siniestra
No hay comentarios:
Publicar un comentario