miércoles, 21 de octubre de 2026

El fracaso de los estados de emergencia y el asfixiante costo de la extorsión sobre las mypes liberteñas

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El cierre del martes 20 de octubre de 2026 nos obliga a poner el foco en la verdadera pandemia que destruye el tejido productivo de La Libertad: la consolidación de la extorsión sistemática como un "impuesto paralelo" que asfixia a la micro y pequeña empresa (mype). Mientras las autoridades del Poder Ejecutivo y el Gobierno Regional continuan renovando mecánicamente las declaratorias de estado de emergencia en Trujillo, Virú y Pataz, las cifras de las cámaras de comercio y gremios locales de transporte, bodegueros y restaurantes demuestran que la militarización nominal de las calles ha fracasado rotundamente en desarticular la estructura financiera y logística de las organizaciones criminales.

La normalización del "cupo" y el quiebre de la economía formal

El ecosistema empresarial liberteño, que históricamente ha sido un motor de emprendimiento y generación de empleo formal en el norte del país, enfrenta hoy una contracción inducida por el terror. Datos cruzados entre los gremios empresariales y la Policía Nacional revelan que un porcentaje alarmante de nuevos negocios en distritos como El Porvenir, La Esperanza y Florencia de Mora son coaccionados al pago de cupos extorsivos durante sus primeros tres meses de operación. Esta normalización del chantaje —ejecutado frecuentemente mediante la detonación de artefactos explosivos artesanales o el ataque directo con armas de fuego— ha provocado una ola silenciosa de cierres de locales comerciales, cancelación de licencias y migración de capitales hacia otras regiones menos expuestas.

El impacto macroeconómico de esta crisis de seguridad es devastador. Las mypes liberteñas no solo deben soportar un entorno de estancamiento del consumo interno y rigidez laboral, sino que ahora se ven forzadas a internalizar la seguridad privada y el pago de cupos como un costo operativo fijo. Esta distorsión destruye la competitividad, empuja a miles de emprendedores de regreso a la informalidad (donde son aún más vulnerables) y ahuyenta la inversión privada indispensable para modernizar sectores clave como la manufactura de calzado, los servicios logísticos y la gastronomía turística.

El espejismo del control territorial frente al déficit de inteligencia operativa

La respuesta del Estado ante este fenómeno ha evidenciado una preocupante miopía estratégica. Los estados de emergencia se han traducido, en la práctica, en el despliegue esporádico de patrullas conjuntas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que operan como una fuerza de disuasión estática. Sin embargo, el delito de extorsión no se combate controlando esquinas con fusiles, sino desarticulando las redes de lavado de activos, rastreando el flujo del dinero digital e interviniendo los penales desde donde se planifican más del 70 % de las llamadas extorsivas.

La División de Investigación Criminal (Divincri) en Trujillo opera con un déficit crítico de peritos forenses informáticos, software de geolocalización en tiempo real y vehículos mimetizados. Mientras el crimen organizado utiliza billeteras digitales anónimas, chips pre-pagos sin registro biométrico riguroso y criptomonedas para lavar el dinero de la extorsión, la respuesta estatal sigue anclada en una burocracia policial del siglo pasado, dependiente del flagrante delito y sin capacidad técnica para construir casos fiscales sólidos que resistan el garantismo del sistema judicial.

Conclusión y reflexión

El Estado peruano está cediendo el control económico de La Libertad a las mafias de la extorsión. Pretender que la seguridad ciudadana se resolverá firmando un nuevo decreto de emergencia cada sesenta días es un autoengaño que cuesta vidas y destruye la economía regional. La verdadera batalla exige dotar a la Policía de tecnología de inteligencia de punta, bloquear drásticamente las comunicaciones en los establecimientos penitenciarios de El Milagro y Picsi, y reformar el marco penal para juzgar el cobro de cupos con la severidad del terrorismo económico.

¿Considera usted que los continuos estados de emergencia han perdido toda eficacia y deben ser reemplazados por un enfoque de inteligencia y rastreo financiero, o cree que hace falta un despliegue militar aún más agresivo que asuma el control total del orden interno en La Libertad?

Etiquetas: La Libertad, Trujillo, Extorsión, Mypes, Seguridad Ciudadana, Estado de Emergencia, Economía Regional, Inteligencia Policial, La Destra Siniestra

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