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La reciente decisión del Congreso de la República de otorgar facultades legislativas al Poder Ejecutivo por un plazo de 90 días en materia de prevención frente al Fenómeno El Niño 2026-2027 ha colocado nuevamente en el debate nacional la carrera contra el tiempo que libra la costa norte peruana. Mientras en Lima la atención se concentra en los procedimientos burocráticos y la redacción de futuros decretos, en el departamento de La Libertad y particularmente en la provincia de Virú, la preocupación de agricultores, transportistas y vecinos es de orden estrictamente físico: el estado real de las defensas ribereñas, la vulnerabilidad del Canal Madre de Chavimochic y el desamparo estructural de los centros poblados asentados en antiguos cauces de huaicos.
Analizar la amenaza climática en el sur liberteño exige dejar de lado las promesas ministeriales y examinar los antecedentes hidrológicos y los datos de ejecución en el territorio. La evidencia demuestra que la millonaria infraestructura agroindustrial de Virú y Chao, así como la subsistencia de más de 140 mil habitantes, descansan sobre un sistema de contención frágil donde las obras definitivas continúan inconclusas a escasas semanas del inicio de la temporada de lluvias de verano.
1. Las facultades de emergencia frente a la inercia de la infraestructura
El otorgamiento de potestades normativas al Gobierno Central busca agilizar compras de combustible, alquiler de maquinaria pesada y transferencias extraordinarias para descolmatación:
- La falacia del decreto de última hora: La experiencia histórica del norte peruano confirma que los fenómenos climáticos no se mitigan con normas de emergencia dictadas a destiempo. Informes técnicos recientes de entidades fiscalizadoras advierten que los planes integrales de restauración de cuencas y control de torrentes a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) y los ministerios sectoriales muestran avances parciales y demoras acumuladas en la costa norte.
- El riesgo del asistencialismo reactivo: En lugar de culminar diques enrocados y presas de retardo antes del inicio del periodo estacional de precipitaciones, el Estado suele destinar los recursos de emergencia a obras temporales de limpieza que son fácilmente arrasadas por la primera crecida de caudal.
2. El talón de Aquiles de Virú: El río, el puente y el corte de la Panamericana
La memoria de los eventos de El Niño de 1998, 2017 y el ciclón Yaku de 2023 recuerda con crudeza el impacto económico y social del desborde en el valle de Virú:
- El colapso de la conectividad nacional: En 2017, la fuerza del Río Virú socavó las bases y desplomó el puente sobre la carretera Panamericana Norte, partiendo en dos la comunicación terrestre del país, aislando a Trujillo y paralizando el transporte de alimentos y agroexportaciones durante semanas.
- La alerta de la Junta de Usuarios: La Junta de Usuarios de Agua del Sector Hidráulico Menor Virú ha demandado de manera reiterada ante el Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI) y el Ministerio de Desarrollo Agrario la intervención urgente de defensas ribereñas en los sectores más críticos del río. La falta de muros de contención definitivos deja desprotegidas cientos de hectáreas de pequeños agricultores del valle tradicional que abastecen los mercados locales.
3. El Canal Madre de Chavimochic: La arteria hídrica bajo amenaza de aluvión
El motor agroexportador del Perú depende de la integridad del Canal Madre del Proyecto Especial Chavimochic, una megaestructura hidráulica que atraviesa quebradas secas a lo largo de las pampas de Chao y Virú:
- El antecedente de la rotura: Durante los huaicos de 2017, la activación de quebradas no controladas destruyó sifones y tramos del canal abierto, cortando el suministro de agua cruda a la planta de tratamiento de agua potable de Santa Sofía y dejando a más de 600,000 habitantes de Trujillo sin agua potable durante más de diez días, además de paralizar el riego en miles de hectáreas de arándanos y espárragos.
- Obras de protección pendientes: Si bien el proyecto especial ha culminado trabajos de descolmatación y protección en puntos neurálgicos, las quebradas mayores de la cuenca media requieren diques de contención definitivos para evitar que flujos de lodo y piedras vuelvan a colapsar la infraestructura mayor de riego.
4. La catástrofe latente: Nuevo Chao y Valle de Dios sin drenaje pluvial
La dimensión más grave de la vulnerabilidad no es económica, sino humana:
Los centros poblados de Nuevo Chao, Valle de Dios, California y Víctor Raúl Haya de la Torre —que albergan a decenas de miles de familias de trabajadores agrícolas migrantes— crecieron de manera espontánea sobre arenales y conos de deyección de quebradas secas. Estas urbes carecen en su totalidad de redes de drenaje pluvial, pavimento rígido y defensas perimétricas:
- Viviendas precarias y colapso sanitario: La acumulación de agua de lluvia en calles de tierra convierte los asentamientos en lagunas de lodo que destruyen viviendas de adobe y esteras, colapsando los pozos ciegos informales y desatando epidemias masivas de dengue, cólera e infecciones estomacales en la población infantil.
- El aislamiento de las familias: Cuando las quebradas bajan, los accesos vecinales hacia Virú y Chao quedan cortados, impidiendo el ingreso de camiones cisterna de agua potable y víveres para las familias más humildes del cinturón agroindustrial.
5. El deber de las autoridades: De la emergencia al control técnico
La coyuntura exige que las nuevas autoridades electas en Virú y los candidatos que disputarán la segunda vuelta regional el 29 de noviembre asuman una postura técnica firme:
- Exigencia de presupuesto directo: El virtual alcalde provincial de Virú, Alejandro Afiler, y los alcaldes distritales de Chao deben exigir que los Decretos Legislativos que dicte el Ejecutivo contemplen partidas presupuestales descentralizadas directas para que los municipios ejecuten obras de contingencia en quebradas vecinales antes de diciembre.
- Mantenimiento preventivo de puentes: El MTC y la concesionaria vial de la Red Vial N° 4 deben garantizar la inspección batimétrica y el refuerzo de pilares en el Puente Virú y los pasos a desnivel de la Panamericana Norte.
- Sistemas comunitarios de alerta temprana: Implementar estaciones de monitoreo hidrometeorológico en la cuenca alta del Río Virú y quebradas secas para alertar a la población de Nuevo Chao con horas de anticipación ante la llegada de huaicos.
Conclusión: La prueba de fuego de las facultades
El Fenómeno El Niño no es un evento imprevisto ni una fatalidad inevitable: es una constante cíclica de la geografía peruana cuya devastación depende exclusivamente de la imprevisión del Estado. Las facultades legislativas de 90 días otorgadas por el Congreso serán una victoria pírrica si se agotan en trámites de escritorio en Lima mientras las cuencas de La Libertad permanecen indefensas. Virú, el valle que alimenta al mundo con sus arándanos y frutas, no puede seguir siendo vulnerable a cada avenida de agua. La verdadera prueba de las facultades del Gobierno de Keiko Fujimori se medirá en el Río Virú, en las quebradas de Chao y en la protección real de las familias trabajadoras que sostienen el milagro agroexportador del país.
¿Servirán las facultades legislativas extraordinarias para culminar a tiempo las defensas ribereñas del Río Virú y proteger el Canal Madre de Chavimochic, o la capital agroexportadora volverá a quedar aislada e inundada bajo las aguas de El Niño?
Etiquetas: Fenómeno El Niño, La Libertad, Virú, Chao, Chavimochic, Río Virú, Nuevo Chao, ANIN, Defensas Ribereñas, Facultades Legislativas, La Destra Siniestra
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