Bienvenidos a La Destra Siniestra, un espacio donde la evidencia pesa más que la ideología.
La reactivación de las obras de la presa Palo Redondo y el destrabe de la Tercera Etapa del Proyecto Especial Chavimochic (PECH) suelen presentarse en el debate nacional como el mayor hito de inversión agrohidráulica de la costa peruana. En las cifras macroeconómicas del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y en los gremios de comercio exterior, la ecuación es impecable: miles de millones de dólares en divisas, ampliación de la frontera agrícola y liderazgo mundial en exportación de arándano, espárrago y palta.
Sin embargo, al descender al territorio concreto de la provincia de Virú —donde se asientan las mayores extensiones cultivadas del proyecto—, la evidencia documental y empírica revela una fractura histórica insoslayable: mientras las corporaciones de las pampas desérticas cuentan con riego presurizado por goteo y caudal monitoreado por telemetría, los agricultores del valle tradicional y los centros poblados urbanos de Virú y Chao enfrentan racionamiento de agua, salinización de acuíferos y un atraso secular en su infraestructura de saneamiento básico.
1. La brecha hídrica: Dos modelos en una misma cuenca
La distribución del recurso hídrico en la cuenca baja de los ríos Santa y Virú muestra una profunda asimetría estructural:
- El sector moderno de irrigación: Las tierras nuevas subastadas en las etapas I y II del PECH operan con tecnología punta, almacenamiento en reservorios privados y tarifas subsidiadas por la inversión pública original del Estado, lo que permite sostener cosechas intensivas para los mercados de Europa, Norteamérica y Asia.
- El valle viejo o tradicional: Las comisiones de regantes tradicionales de Virú y Chao, nucleadas bajo la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y la Junta de Usuarios, dependen en gran medida de tomas rústicas de captación, canales de tierra sin revestir y turnos de mita sujetos a la variabilidad estacional del río Virú. Se estima que más del 40% del agua de riego tradicional se pierde por filtración e ineficiencia antes de llegar a la parcela.
2. El estrés freático y la paradoja del consumo humano
La bonanza agroindustrial no ha resuelto la seguridad hídrica cotidiana de las poblaciones locales:
- Depresión y salinización de pozos: La proliferación de pozos tubulares profundos no regulados para complementar el riego de plantaciones en épocas de estiaje ha alterado la dinámica hidrogeológica del valle, provocando el descenso de la napa freática en sectores agrícolas y la salinización de suelos en zonas bajas como Huancaquito, Susanga y Santa Elena.
- Poblaciones con agua por horas: El crecimiento demográfico explosivo de Virú y Chao —impulsado por la demanda laboral agroindustrial— generó asentamientos humanos como Nuevo Chao, Víctor Raúl y El Carmelo, donde las familias reciben agua por cisternas o cuentan con servicio entubado apenas dos o tres horas al día, sin plantas de potabilización adecuadas. Resulta un contrasentido técnico que la provincia que produce las frutas más cotizadas del mercado internacional no garantice un vaso de agua potable segura para sus propios niños.
3. La deuda pendiente de Chavimochic III con Virú y Chao
El reinicio del megaproyecto mediante el acuerdo de Estado a Estado no puede limitarse a incorporar nuevas pampas eriazas hacia el valle de Chicama sin saldar los compromisos pendientes en su cuenca de origen:
- Revestimiento integral de canales menores: Es imperativo que el componente de compensación de Chavimochic III financie el revestimiento de los canales matrices y laterales del valle viejo de Virú, elevando la eficiencia de conducción y blindando al pequeño parcelero frente a la escasez.
- Defensas ribereñas definitivas: Cada evento extraordinario de El Niño destruye bocatomas rústicas y arrasa hectáreas de pequeños productores en las márgenes del río Virú. La infraestructura mayor debe integrarse con defensas definitivas y obras de control de sedimentos.
- Planta de Tratamiento de Agua Potable para el eje Virú-Chao: Así como Chavimochic abastece de agua tratada a la provincia de Trujillo a través de la PTAP de Alto Moche, la Tercera Etapa debe contemplar una derivación directa y financiamiento para plantas potabilizadoras que garanticen cobertura universal y continua para los distritos de Chao y Virú.
4. Gobernanza técnica y responsabilidad compartida
El análisis riguroso exige descartar tanto las consignas ideológicas radicales que satanizan la inversión privada agroexportadora como la indolencia tecnocrática que ignora las demandas de la comunidad local:
- Medición volumétrica y fiscalización real: La ANA y la Administración Local de Agua (ALA) Virú deben aplicar una supervisión estricta sobre los volúmenes reales de captación superficial y subterránea, eliminando las tomas clandestinas y la sobreexplotación sin licencia.
- Reversión del canon y tributación local: Las empresas agroindustriales y el Gobierno Regional de La Libertad deben articular un fondo de inversión social y de infraestructura hidráulica menor, canalizando los tributos y recursos generados en el valle hacia proyectos de saneamiento y tecnificación para los comuneros y pequeños agricultores de la provincia.
Conclusión: El desarrollo debe llegar al grifo del ciudadano
El éxito productivo de Chavimochic es incuestionable, pero su sostenibilidad social y política está en juego. No existe desarrollo genuino cuando las pampas florecen gracias a la ingeniería de vanguardia mientras los pueblos que aportan la mano de obra viven en la precariedad sanitaria. Exigir que Chavimochic III salde la deuda hídrica con el valle tradicional de Virú y Chao no es una demanda populista; es un imperativo de justicia territorial, rigor técnico y estabilidad para el propio modelo agroexportador peruano.
¿Consideras que la ejecución de la Tercera Etapa de Chavimochic debe condicionarse legalmente a la construcción de plantas de agua potable y canales revestidos para las comunidades tradicionales de Virú y Chao?
Etiquetas: Virú, Chavimochic, Chao, Agroexportación, La Libertad, Recursos Hídricos, Agua Potable, ANA, Desarrollo Regional, La Destra Siniestra
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