lunes, 19 de octubre de 2026

Parálisis presupuestal y prevención ante El Niño en La Libertad

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A mediados de octubre de 2026, la región La Libertad se encuentra ante una paradoja institucional sumamente peligrosa. Mientras los discursos oficiales desde Lima y Trujillo anuncian paquetes de reactivación y compromisos de prevención frente al inminente Fenómeno El Niño, los indicadores reales de gestión pública revelan una preocupante parálisis: los gobiernos subnacionales de la región bordean apenas el 46 % de ejecución de su presupuesto anual destinado a inversiones. Esta inercia burocrática no es un mero problema administrativo; representa una amenaza directa contra la infraestructura agrícola, la conectividad vial y la seguridad de más de 860 mil liberteños asentados en zonas de alto riesgo ante la activación de quebradas y desbordes de ríos.

El rezago en los gobiernos locales y el drama de la infraestructura preventiva

Un análisis detallado de la ejecución presupuestal revela que municipalidades provinciales y distritales clave —especialmente en valles altamente vulnerables como Virú, Chao y Chicama— muestran niveles de gasto en proyectos de inversión que no logran superar la barrera del 50 % a escasas semanas de iniciar el periodo de lluvias estacionales. Los recursos transferidos por el Ejecutivo para la descolmatación de cauces, la construcción de defensas ribereñas y la adquisición de maquinaria pesada se acumulan en cuentas bancarias estatales mientras los expedientes técnicos se entrampan en observaciones burocráticas interminables. Las experiencias previas de emergencias climáticas han demostrado con crudeza que la lentitud en el gasto público se traduce directamente en pérdidas millonarias para el sector agroexportador y en el aislamiento de miles de familias rurales que dependen de vías de comunicación permanentemente vulnerables.

La pesada carga de la inseguridad sobre la competitividad regional

A este lastre presupuestal se suma el costo asfixiante de la criminalidad organizada y las mafias de extorsión que operan en los valles agroindustriales y en los corredores mineros informales de Pataz y Huamachuco. Las empresas agroexportadoras, que sostienen el principal motor de empleo formal en La Libertad, no solo deben lidiar con la desaceleración del crecimiento internacional y la presión en los costos logísticos, sino que destinan porcentajes crecientes de sus presupuestos a la seguridad privada ante la incapacidad operativa de una Policía Nacional desarticulada y carente de logística elemental. La falta de articulación entre los planes regionales de seguridad ciudadana y la estrategia nacional de inteligencia convierte a la región en un territorio donde la legalidad formal sobrevive a la defensiva.

Conclusión y reflexión

La reactivación económica y la protección frente al Fenómeno El Niño no se resuelven con anuncios grandilocuentes ni con decretos que se acumulan en los escritorios ministeriales. La urgencia exige una intervención de emergencia que destrabe la ejecución presupuestal regional mediante veedurías ciudadanas y un control concurrente estricto que obligue a las autoridades locales a gastar con eficiencia y transparencia antes de que la naturaleza cobre la factura por la desidia institucional.

¿Considera usted que los gobiernos locales de La Libertad tienen la capacidad técnica y política para revertir este retraso presupuestal antes de las lluvias, o el Ejecutivo nacional debería intervenir directamente la ejecución de las obras de prevención?

Etiquetas: La Libertad, Ejecución Presupuestal, Fenómeno El Niño, Prevención, Gestión Pública, Agroexportación, La Destra Siniestra

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