miércoles, 21 de octubre de 2026

La coartada legislativa: El Ejecutivo exige facultades mientras el Ministerio del Interior colapsa por inoperancia presupuestal

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Mientras los reflectores mediáticos y el debate político se consumen en la fricción entre el Senado y la Cámara de Diputados por el alcance de las facultades legislativas delegadas, una revisión técnica de las cuentas nacionales revela una profunda hipocresía en la estrategia del Poder Ejecutivo. Desde Palacio de Gobierno se insiste en que la Policía Nacional requiere con urgencia un nuevo andamiaje normativo para derrotar al sicariato y la extorsión. Sin embargo, la frialdad de los datos del Portal de Transparencia Económica (Consulta Amigable) del Ministerio de Economía y Finanzas demuestra que la verdadera crisis de la seguridad ciudadana en el Perú no es un problema de falta de leyes, sino de una inoperancia gerencial crónica en el Ministerio del Interior (Mininter).

Los números en rojo de la ineficiencia operativa

A escasos dos meses de cerrar el año fiscal 2026, el nivel de subejecución en las partidas de inversión del sector Interior roza el escándalo. Mientras las microempresas y el sector transporte son asfixiados por cobros de cupos diarios, el Mininter se muestra incapaz de devengar los presupuestos ya asignados para el cierre de brechas logísticas.

Los proyectos de inversión pública destinados a la modernización de los laboratorios de criminalística forense, la renovación de la flota vehicular de las divisiones de investigación criminal (Divincri) y, sobre todo, la adquisición de plataformas de ciberinteligencia y geolocalización en tiempo real, se encuentran paralizados. Esta parálisis no responde a bloqueos congresales, sino a la altísima rotación de funcionarios en los comités de selección, las licitaciones caídas por expedientes técnicos mal formulados y la ausencia de una gerencia pública capacitada para ejecutar compras estatales complejas.

El fetichismo legal como cortina de humo

El Gobierno ha caído en lo que en ciencia política se denomina "fetichismo legal": la ilusión de que promulgar decretos legislativos más severos en el diario oficial El Peruano alterará mágicamente la realidad en las calles. Pedir al Congreso un cheque en blanco normativo funciona como una conveniente cortina de humo para ocultar el colapso administrativo.

De nada sirve modificar el Código Penal para endurecer las penas por extorsión si la Policía Nacional carece del software forense necesario para extraer la data de los teléfonos incautados, o si los peritos deben comprar sus propios reactivos para procesar la escena de un crimen. La ley no intercepta comunicaciones encriptadas ni patrulla las zonas rojas; eso lo hace el equipamiento, la inteligencia táctica y la logística que hoy el Ministerio del Interior es incapaz de comprar.

La asimetría en las calles: Burocracia versus crimen organizado

La consecuencia directa de esta incapacidad de gasto es una asimetría letal en el terreno. Las organizaciones criminales transnacionales y las mafias locales operan con estructuras financieras ágiles, utilizando criptomonedas, drones, armamento de guerra y redes de blanqueo de capitales. Frente a ellos, el Estado peruano opone una burocracia del siglo XX, atrapada en la Ley de Contrataciones, que tarda años en adquirir un lote de chalecos antibalas.

El Ejecutivo no puede exigir al nuevo Congreso bicameral que le entregue herramientas excepcionales sin antes demostrar que puede manejar el presupuesto ordinario. Otorgarle facultades para legislar en materia de seguridad a un ministerio que no sabe cómo gastar su propio dinero es, en el mejor de los casos, un acto de fe ciega, y en el peor, una negligencia institucional que terminará favoreciendo la expansión del crimen.

Conclusión y reflexión

La seguridad ciudadana en el Perú no se va a resolver redactando nuevas tipificaciones penales desde un escritorio en Lima. El combate real exige capacidad gerencial, destrabe administrativo y ejecución presupuestal acelerada. Hasta que el Ministerio del Interior no logre revertir su desastrosa ineficiencia técnica y dote a la Policía de la tecnología que ya está presupuestada, cualquier pedido de facultades legislativas será percibido como una mera maniobra de distracción política.

¿Considera usted que el Congreso debería condicionar la entrega de cualquier facultad legislativa a que el Ministerio del Interior alcance una meta mínima de ejecución en equipamiento e inteligencia, o cree que las nuevas leyes son indispensables independientemente de la ineficiencia burocrática actual?

Etiquetas: Coyuntura Nacional, Ministerio del Interior, Seguridad Ciudadana, Ejecución Presupuestal, Poder Ejecutivo, Facultades Legislativas, Gestión Pública, La Destra Siniestra

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