martes, 20 de octubre de 2026

El dilema logístico de Virú: Entre el puerto de Salaverry, el imán de Chancay y la asfixia del asfalto

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La posición de liderazgo indiscutible que ostenta la región La Libertad en el comercio agrícola internacional se sostiene sobre los hombros de la provincia de Virú y su fértil distrito de Chao. Al caer la tarde en el valle, mientras miles de jornaleros concluyen las jornadas de cosecha intensiva en las pampas irrigadas por Chavimochic, cientos de contenedores refrigerados (reefers) cargados de arándanos frescos, paltas Hass y espárragos inician una carrera contrarreloj hacia los muelles de embarque. Sin embargo, al analizar la cadena de suministro que conecta los campos de cultivo con las mesas de los consumidores en Asia, Europa y Norteamérica, la evidencia revela un profundo dilema estructural: Virú se encuentra atrapada en una encrucijada logística donde la cercanía del puerto de Salaverry compite con la atracción gravitacional del megapuerto de Chancay, mientras el colapso vial de la Panamericana Norte encarece los fletes y amenaza la competitividad del mayor clúster agroindustrial del Perú.

1. La revolución del arándano y la ruta directa hacia Asia

El horizonte comercial de las empresas agroexportadoras asentadas en Virú y Chao ha experimentado un cambio de época. La consolidación de la ruta marítima directa entre el puerto de Chancay y el puerto de Shanghái ha reducido los tiempos de travesía náutica hacia los mercados asiáticos de casi 40 días a tan solo 23 o 25 días. Para productos altamente perecibles como el arándano y la palta, este recorte de dos semanas en el mar representa una ventaja cualitativa invaluable: la fruta llega a destino con mayor firmeza, menor merma y cotizaciones superiores en las subastas internacionales.

No obstante, aprovechar esa autopista marítima hacia el Asia-Pacífico ha intensificado la dependencia del transporte terrestre de larga distancia. Para embarcar por Chancay o el Callao, las corporaciones agroindustriales deben movilizar sus convoyes de carga pesada a lo largo de más de 450 kilómetros de carretera, asumiendo un costo logístico y de seguridad que erosiona los márgenes de ganancia.

2. Salaverry frente a Chancay: El cuello de botella del cabotaje

En el plano local, el Terminal Portuario Multipropósito de Salaverry —ubicado a escasos 45 kilómetros al norte de Virú— representa la alternativa natural para la descongestión logística del valle. A pesar de las millonarias inversiones ejecutadas por su concesionaria en dragado, modernización de muelles y almacenes de acopio, Salaverry enfrenta limitantes operativas frente al gigantismo de los buques portacontenedores de última generación:

  • La dependencia del servicio 'feeder': La mayoría de líneas navieras oceánicas no recalan directamente en Salaverry con buques de gran calado, obligando al uso de naves alimentadoras que realizan cabotaje hacia puertos concentradores como Callao o Chancay, lo que introduce dobles costos de manipuleo portuario y demoras de conexión.
  • La infraestructura de acceso: La carretera que conecta el valle de Virú con Salaverry carece de un corredor logístico segregado para el transporte pesado, mezclando el tráfico de carga con el transporte interurbano en el óvalo de Salaverry y el ingreso sur de Trujillo.

3. La trampa de la Panamericana: Sobrecosto, piratería y cadena de frío

El nudo más crítico de la ecuación logística sigue estando en el asfalto. Al no haberse construido la postergada Vía de Evitamiento de Virú y Chao en la Red Vial N° 4 supervisada por OSITRAN y el MTC, los tráileres frigoríficos de 40 toneladas deben frenar y serpentear a paso de tortuga por el centro urbano de ambas ciudades, perdiendo horas preciosas en atascos diarios.

Este retraso no solo incrementa el consumo de combustible y la emisión de gases contaminantes; también expone a los transportistas al asedio de bandas de "piratas terrestres" que asaltan camiones de carga en los tramos despoblados entre Virú y Casma, y eleva el riesgo de fallas técnicas en los equipos electrógenos que mantienen la cadena de frío a cero grados, comprometiendo cargamentos valuados en cientos de miles de dólares.

4. La agenda logística para el balotaje y la nueva gestión local

El desarrollo económico de La Libertad no puede seguir supeditado a la improvisación vial. De cara a la segunda vuelta regional del próximo 29 de noviembre entre Elías Rodríguez (Trabajo Más Trabajo) y Aldo Carlos Mariños (Somos Perú), y ante la inminente asunción del alcalde provincial electo de Virú, Joselito Alejandro Afiler Horna, el sector productivo y la ciudadanía exigen una política de Estado que articule tres medidas indispensables:

  1. Destrabe definitivo de la Vía de Evitamiento: Exigir al MTC y AUNOR la culminación de la liberación de predios para iniciar la construcción de la variante periférica de Virú y Chao, despejando la autopista para el transporte de carga y de pasajeros.
  2. Zona de Actividades Logísticas (ZAL) y Antepuerto de Virú: Crear un puerto seco y centro de servicios al transporte pesado en las inmediaciones del cruce de Virú para ordenar el estacionamiento de reefers, inspecciones aduaneras descentralizadas y descanso seguro de choferes.
  3. Incentivos para el cabotaje marítimo Salaverry - Chancay: Promover un marco normativo y tarifario ágil que haga rentable el traslado marítimo de contenedores desde Salaverry hasta el megapuerto de Chancay, retirando miles de tráileres de la Panamericana Norte y blindando la seguridad del comercio exterior liberteño.

Reflexión final

La grandeza exportadora de Virú no puede seguir conviviendo con una infraestructura vial del siglo pasado que asfixia a sus pobladores y encarece la competitividad de sus cosechas. En un mercado global implacable donde cada hora y cada dólar por tonelada cuentan, la logística no es un detalle técnico secundario: es la frontera entre el desarrollo territorial y el estancamiento. Frente a esta encrucijada estratégica en las costas liberteñas, la pregunta de fondo resulta ineludible: ¿Serán capaces las nuevas autoridades regionales y locales de articular a Virú con Salaverry y el nuevo eje de Chancay mediante vías modernas y seguras, o permitiremos que la desidia del asfalto termine asfixiando el dinamismo del motor productivo de La Libertad?

Etiquetas: Virú, Chao, La Libertad, Agroexportación, Puerto de Salaverry, Megapuerto de Chancay, Logística, Arándano, MTC, OSITRAN, Alejandro Afiler, Segunda Vuelta 2026, La Destra Siniestra

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